El partido se disputó en el pabellón Huerta del Rey y un año más venció el equipo del club, formado por directivos y diversos técnicos, como el presidente Mario Arranz o el entrenador del primer equipo, Nacho González, entre otros. Tras la disputa del choque, los jugadores de ambos equipos disfrutaron de un aperitivo que sirvió para compartir experiencias y brindar por los futuros éxitos deportivos del Atlético Valladolid Recoletas en este nuevo año 2016.

La Asociación Prensa Deportiva Valladolid (APDV) nos ha enviado esta peculiar crónica del encuentro que queremos compartir con todos vosotros:

El tradicional partido de Navidad que enfrenta a la prensa deportiva vallisoletana con directivos y técnicos del Balonmano Atlético Valladolid estuvo marcado en esta ocasión por los percances, que tuvieron un nombre propio: el compañero de Televisión Castilla y León, Manolo Centeno.

Todos los males que pueden perseguir a una persona se cebaron en su figura en apenas una hora de juego. De hecho, en el mismo calentamiento el que iba a ser el guardameta de los plumillas ya sufrió una torcedura de tobillo que a cerca estuvo de dejarle fuera de juego. Sin embargo, su entrega y el deseo de ayudar a sus compañeros a terminar con una “injusticia” deportiva que dura ya demasiados años, le hicieron aguantar el dolor y ponerse bajo los palos para enseñar lo que es parar, algo de lo que debería haber tomado nota el colegiado del encuentro –al que por el momento no nombraremos en esta crónica-

Lo que no esperaba el citado Centeno es que la mala fortuna todavía le tenía preparado un capítulo mucho más delicado. En un contraataque en el primer tiempo por parte de los miembros del club, el guardameta salió raudo y veloz de su area para interceptar el esférico, con tan mala suerte que su cuerpo colisionó de forma brutal con el de un rival. Literalmente, Manolo Centeno por unos instantes pero a la postre sus huesos fueron a dar con el parqué de Huerta del Rey. Susto mayúsculo de un bravo jugador que se quedó por unos instantes sin aliento y al que a esta hora creo que lo único que no le duele es la uña del dedo meñique.

Fue un contratiempo importante para un equipo de la prensa, que hasta ese momento plantaba cara al conjunto rival, formado en su mayoría por ex jugadores y técnicos de balonmano –a los que una vez más los periodistas dieron una lección de cómo jugar a este deporte-. Pero la baja del portero titular, bien sustituido eso sí por el segundo guardameta Ismael Alonso-, afectó a un equipo mediatizado también por las discutidas y discutibles decisiones arbitrales de un colegiado que se parecía mucho a uno de los ilustres del balonmano español como era Iñaki Malumbres.

El navarro no trató a los dos equipos por el mismo rasero, condicionado tal vez por la presencia en los ‘locales’ del presidente del Club, del gerente o del primer entrenador. Demasiada presión para el hombre que enseña a jugar a balonmano a las nuevas generaciones, aunque confiemos que no enseñe igual el mundo del arbitraje.

Con este panorama, y con las artimañas típicas de los hombres de Nacho “pelocho” González, la prensa hizo lo que pudo aunque al final tuviera que ceder ante los contraataques de Sergio, las “vaselinas de Jacobo, los lanzamientos de Paco, la dirección de Nacho o las penetraciones de Mario. De la prensa, no debemos destacar a nadie ya que somos un EQUIPO, pero sí dedicar este artículo a un Manolo Centeno que difícilmente olvidará este partido.